Ahorro y sostenibilidad con Passivhaus y los edificios de Consumo Energético Casi Nulo19.09.19

Casas de consumo energético casi nulo

Una de los modos de reducir el consumo energético y las emisiones de C02 a la atmósfera es la utilización de sistemas de construcción sostenibles y eficientes en su uso de los recursos. En la actualidad esto es posible gracias a las ‘casas pasivas’ y a los edificios que apenas consumen energía, los llamados EECN. ¿Sabías que a partir de 2020 todas las nuevas construcciones de la Unión Europea tienen que ser EECN?

Los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN) o en inglés nZEB (Near Zero Energy Buildings) son construcciones que por su diseño, materiales y gestión apenas gastan energía y que la poca que consumen proviene en su mayoría de fuentes renovables. Así lo define la Directiva Europea 2010/31/EU: “un edificio de consumo casi nulo es aquel con un nivel de eficiencia energética muy alta (…). La cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debería estar cubierta, en muy alta medida, por energía procedente de fuentes renovables (…)”.

Este tipo de edificios surgen como alternativa a la construcción convencional con el fin de reducir el consumo de energía global y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que, según datos de la Comisión Europea, los edificios representan el 40% del consumo energético y el 36% de las emisiones de CO2 en la Unión Europea.

Con construcciones de consumo de energía casi nulo se da un gran paso, no sólo para lograr un medio ambiente más sostenible, sino también, para reducir los costes de la factura energética.

Dos de las características principales que tiene que tener un EECN son:

  • Iluminación natural en todos los espacios, así se reducirá considerablemente el gasto energético del edificio.
  • Reducción de los procesos de calefacción y refrigeración de la vivienda, oficina, taller… Para ello el aislamiento térmico es fundamental.

Edificios ECCN

Diferencias entre EECN y ‘casa pasiva’ o Passivhaus

Ambos conceptos se suelen mezclar ya que son muy parecidos. Passivhaus es un estándar de construcción que surge hace dos décadas en Alemania y cuyo objetivo es reducir la cantidad de energía consumida por un edificio a través de unas pautas específicas que buscan la eficiencia energética y el máximo confort de sus habitantes.

Una ‘casa pasiva’ reduce al máximo el consumo de energía total y puede llegar a ahorrar entre un 70 y 90% del uso energético de la vivienda, debido en gran medida, a las técnicas constructivas empleadas y a los materiales de alta calidad con la que está construida, y que le aíslan del calor en verano y del frío en invierno.

Por su parte, los edificios de consumo energético casi nulo son los definidos por la Unión Europea para mejorar el rendimiento energético y reducir las emisiones de C02 a la atmósfera. Estos edificios deben ser energéticamente muy eficientes y de fuentes renovables, a ser posible que se produzcan en el mismo edificio o en sus proximidades.

La ‘casa pasiva’ se rige por las normas que marca el Instituto Passivhaus, mientras que una casa EECN tiene que cumplir con la legislación vigente que marca Europa y su propio país (en el caso de España la marca el Código Técnico de la Edificación).

Edificio de consumo energético casi nulo

Normativa europea y española para los EECN

La Directiva Europea 2010/31 exige a los estados miembros de la Unión que todos sus edificios públicos sean Edificios de Consumo Casi Nulo a partir del 31 de diciembre de 2018, y que todos los edificios, sin excepción (públicos o privados), lo sean a partir del 31 de diciembre del próximo año 2020. Es decir, que todos los edificios de carácter público que ya se están construyendo durante este año 2019 deben ser EECN para cumplir el requisito europeo de eficiencia energética. La directiva europea marca el reglamento, pero luego cada país tiene que establecer los parámetros por los que se va a regir. En el caso de España el desarrollo de estas directrices se está retrasando debido a la interinidad del Gobierno, que lleva en funciones varios meses.

En cualquier caso, la normativa afectará a todos los edificios que se construyan a partir del 31 de diciembre de 2020. Eso sí, hay que tener en cuenta que los propietarios no están obligados a adaptar la casa en la que ya viven a la nueva normativa. Pero las reformas de viviendas que se realicen a partir de esta fecha sí podrían ser objeto de aplicación de la directiva europea.