La importancia de la sensación térmica y una buena climatización en el hogar12.03.19

Por sensación térmica entendemos el conjunto de reacciones que experimenta el cuerpo en relación con distintos factores, tanto internos como, sobre todo, externos, que modifican sustancialmente la temperatura a la que se tiene la impresión de estar.

Es, en otras palabras, la sensación de frío o calor que se percibe y que en ocasiones no coincide con la temperatura que efectivamente existe en el lugar donde uno se encuentra. Seguro que en alguna ocasión has sentido que tus pies se quedan fríos o que llevas unos minutos destemplado… En esos casos, estás experimentando en primera persona los efectos de la sensación térmica.

Diferentes elementos que varían la sensación de frío o calor

Al hablar de los elementos que fundamentan la sensación térmica hay que referirse, en primer lugar, a la temperatura del aire. Esto, aunque pueda parecer obvio, resulta ineludible en cualquier enumeración de este tipo, por cuanto es el factor principal a la hora de marcar nuestras sensaciones.

Ahora bien, en ocasiones, la respuesta del cuerpo no va en concordancia con esa temperatura del aire. Eso puede ser debido a factores muy variados, tanto de carácter interno como externo. Entre los primeros, o personales, es posible citar el propio calor del organismo, dado que el metabolismo es diferente en cada individuo y, por lo tanto, sus reacciones también lo son. Evidentemente, en caso de estar haciendo alguna actividad física, la sensación de calor suele aumentar.

Sesación térmica y buena climatización

En cuanto a los factores externos, el primero de ellos es la indumentaria, pero existen otros que pueden resultar igualmente importantes. La temperatura radiante es uno de ellos. Por temperatura radiante entendemos la emitida por los objetos y las superficies que están alrededor de una persona y que pueden condicionar sus sensaciones térmicas. Así, por ejemplo, los suelos están habitualmente fríos, por lo que caminar descalzo provoca una sensación térmica inferior a la revelada por el termómetro.

El otro factor decisivo son las corrientes. La existencia de una corriente de aire puede hacer que un lugar sea mucho más fresco, puesto que enfría la piel, provocando una sensación térmica mucho más fría que la temperatura existente.

Por último, la humedad del aire es fundamental para comprender este concepto, puesto que cuando es alta incrementa la sensación de calor a altas temperaturas y la de frío cuando estas bajan. Es el origen de esa expresión popular que dice «tengo el frío metido en los huesos»; aunque no es literalmente cierta, sí es verdad que en esas condiciones se hace mucho más complicado entrar en calor.

A qué temperatura se alcanza el confort térmico

Normalmente se considera que el confort térmico se alcanza a unos veinte grados centígrados. Con todo, hemos visto que esa apreciación puede no ser del todo correcta, puesto que la sensación térmica podrá oscilar varios grados arriba o abajo. Además, hay que tener en cuenta que algunos factores como la humedad no solamente hacen bajar esa sensación térmica, sino que son perjudiciales, a la larga, para la salud (especialmente en personas con problemas de tipo pulmonar), favoreciendo además la aparición de hongos. En estos casos, evidentemente, es complicado hablar de confort térmico aun cuando se haya llegado a esa temperatura antes descrita.

De qué manera puede alcanzarse una agradable sensación térmica en casa

Existen varias maneras para lograr una agradable sensación térmica en casa. Nuevamente, algunas de ellas serán de carácter externo (podrán articularse cada día) y otras más bien estructurales (tendrán que hacerse en relación con la propia vivienda).

Entre las primeras hay que citar, obligatoriamente, la ropa. Evidentemente, la ropa de abrigo es el primer baluarte contra el frio y el más efectivo en muchos casos. Hay que poner especial cuidado en algunos lugares del cuerpo a la hora de abrigarse para evitar una disminución en la sensación térmica. Manos, pies y cabeza (y sobre todo apéndices como la nariz o las orejas) son las partes que antes se enfrían, al ser las más periféricas tomando como referencia el corazón. Por eso habrá que cuidar especialmente que permanezcan abrigadas.

Confort térmico

Las infiltraciones de aire son otro de los elementos que deben tenerse en cuenta. Cualquier corriente de aire, por pequeña que sea, puede modificar la temperatura de toda la casa y la sensación térmica de sus ocupantes. Habrá que prestar especial atención, por consiguiente, a algunos elementos como persianas, puertas, etc. El intercambio de calor entre el exterior y el interior será, en estos casos, deficitario para este último. Y, por supuesto, estas precauciones tienen que extremarse en el caso de habitar una vivienda antigua fabricada en piedra, donde lo más probable es que las filtraciones de aire sean muy frecuentes.

Por último, hay que atender a la humedad. El control de la humedad es fundamental para mantener el control térmico en límites aceptables. La humedad interior ideal de un hogar no debería superar en ningún caso el 50 %. Por encima de esa cifra, las dificultades para tener una sensación térmica confortable serán mucho mayores. Para mantener a raya esta humedad es necesaria una adecuada ventilación diaria de la vivienda, que dure al menos diez minutos (más no, ya que pueden generarse corrientes insanas).

Además, para lograr un aire sano en climas muy húmedos es buena idea utilizar un deshumidificador de forma frecuente. Comprobar la cantidad de agua que recoge este aparato en solo un par de horas nos hará conscientes de lo insano que puede llegar a ser el aire que respiramos en nuestra propia casa.

Unos consejos sencillos para llevar una vida más confortable

Ya has visto que la mayoría de estos consejos son muy sencillos de adoptar en el día a día. Solo has de tener un poco de cuidado y algo de disciplina y la sensación térmica en tu casa mejorará hasta convertirse en muy confortable. Cuando los problemas son mayores y se basan en aspectos estructurales o de acabados en la vivienda, lo mejor es que acudas a un profesional acreditado para que elimine completamente las humedades o las filtraciones de aire en la misma. Tu salud y tu confort te lo agradecerán.